te ha ido como a mi,
con esa carencia,
de saciedad, de deseos,
que no se repiten.
y el reloj marcando tiempos.
la lotería de la vida,
que circunstancialmente nos une,
de los que aparentan,
tu y yo,
no somos eso.
y saber,
haciendo confesiones,
quitándonos pesar,
que no hablamos ni al cura,
tampoco,
a los que van andando,
Sigamos así,
cercanos,
respirando el aliento uno del otro,
riendo juntos,
rozando nuestros cuerpos,
con peculiares gesticulaciones,
de amigos que se encuentran,
mientras,
que las endorfinas se involucran.
Siempre juntos,
fuimos dos locos, que reían,
y el ligero roce de la piel,
nos incitaba amarnos,
en cualquier instante,
dándonos mutuamente,
la privacidad interior,
de lo especial que reservamos,
charlamos de todo,
nunca nos faltó el reposo,
de el después.
Ambos sabemos,
que el tiempo,
es el tic tac,
el corazón,
siempre sabe lo que siente
y la intuición.
al menos a mi, ya me dice,
que el amarnos sin requisitos,
nos permite,
tampoco una vuelta atrás,
porque todo cambia
nosotros, los demás








