una paz confortable,
a una noche exaltada,
tumbada en la arena,
concentrada hacia la mar,
al voltear la mirada,
masculino y seguro,
desnudando las intenciones,
ese deseo que ambos sentían,
les hizo perder la cordura,
codiciado.
tiene una atracción especial,
para los amantes,
el astro tiene el don,
de tocarnos con algo de lujuria,
en la sensualidad de la entrega.
Los hijos de la luna,
y conocen su llamado,
el cuerpo se agita,
aumenta el estado de euforia,
sintiendo un efecto placentero,
exquisito, inspirador,
Se deja envolver,
en la discreta complicidad,
confesar sus secretos.
Le cuenta todo a la luna,
y le pide,
que la inspiración del amor,
colme siempre,
la preciada alma,
que habita su cuerpo,
así,








